Funeral por Juan Pablo II

Se ha celebrado el funeral por Juan Pablo II. Creo que la imagen basta por sí misma para demostrar la magnitud del evento. Sobre todo teniendo en cuenta que es una parte de la realidad, ya que Roma ha estado colapsada por una multitud de peregrinos que han seguido a través de pantallas de televisión, en otros lugares como el Circo Máximo, el Coliseo y Tor Vergata, la ceremonia por el eterno descanso del Papa. Más de 200 líderes mundiales han estado en Roma. También hay que contar con todos los fieles de Cracovia, que no han podido asistir, pero que seguían desde tierras polacas el acontecimiento, al igual que todas las personas que lo hemos seguido desde los televisores de nuestras casas, colegios y universidades.
Ha dicho el Cardenal Ratzinger, que ha celebrado la misa, en su homilía que "tenemos el corazón lleno de tristeza y profunda gratitud". No es para menos. ¿Por qué tristeza? ¿Por qué pena, si los cristianos creemos que el Santo Padre está en el Cielo? Pues mire usted, querido lector, porque somos humanos. Y aunque tengamos fe, sentimos que se nos ha ido un verdadero padre, un amigo de la libertad y del mundo entero. El Papa viajero, el Papa joven, el Atleta de Dios...
¿Qué se ha ido? ¡¡¡NO!!! No, qué va, ni mucho menos. Se ha ido a los ojos del cuerpo, pero a los ojos del alma sigue estando con nosotros. Y nos guía desde el Cielo, sin duda alguna, y nos ayuda... Y se está empezando a notar. Empezando por lo que ha removido (como diría el dicho, Roma con Santiago) en estos días. Nadie ha sido capaz en estos últimos tiempos de reunir a tanta gente. La Iglesia orante ha pedido por el Papa igual que en su día pidió por Pedro, preso en las cárceles romanas. Cuando un Santo muere, da mucho fruto, y eso es lo que está ocurriendo ahora mismo.
Como decía el cardenal Ratzinger, también tenemos el corazón lleno de profunda gratitud. ¡Claro que sí! Lo que nos ha ayudado este Papa... ¿Quién lo hace hoy día? ¿Los políticos, con sus grandes promesas en campaña electoral que luego caen en saco roto? Al fin y al cabo, el Papa es un Jefe de Estado, del Estado del Vaticano. Es el único que ha podido cumplir todas sus promesas y "ganchos" electorales, porque sabemos Quién está detrás... Y que con Él la Verdad triunfa.
El Papa, por otra parte, podría ser declarado Santo por aclamación popular. ¡Ojalá sea así! Dios lo quiera. Pero, se le considere así o no, yo y millones de personas sabemos que es un Santo. San Juan Pablo Magno. Y su PREMIO, su tesoro, su afán en esta vida se ha visto cumplido. Y es éste: el encuentro con Jesucristo, respuesta a todas las preguntas del hombre. El que es, el que era y el que viene. El Camino, la Verdad y la Vida.



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