¡Qué emoción, qué alboroto!
Cinco. Ni cuatro ni seis: cinco. Se pueden contar con los dedos de una sola mano. Cinco han sido los radicales que se han encadenado hoy en el edificio de la COPE en Madrid. Al principio me han producido enfado, después tan sólo lástima y pena. ¿Cinco tipos van a lograr que se cierre la cadena COPE? Me temo que no.
Por cuatro gatos mal contados no voy a coger un berrinche. Sin embargo, sí es preocupante todo este movimiento de esta pandilla de sectarios que hay en Cataluña y que pretenden que los ciudadanos catalanes, que son muchísimos, dejen de poder escuchar la COPE y de tal manera sólo puedan escuchar lo que a ellos les interesa o nada. A eso se le llama manipulación, sectarismo y un sinfín de calificativos nada agradables. Las dictaduras comienzan anulando la opinión de la parte discrepante. No es que en España se vaya a llegar a una situación de este tipo (o eso quiero pensar) pero desde luego la actitud de estas gentes si es dictatorial en ese sentido.
Pero esto no es todo. Noooo. A estos señores no se les ocurrió otra cosa que ir hace unos días al Vaticano a quejarse de los contenidos católicos de la COPE. De traca. Esto ya no es cuestión de tener opiniones distintas a las de la COPE, opiniones incluso que destilen odio: esto es cuestión de usar la cabeza para algo más que peinarse todas las mañanas.
Naturalmente, el señor Rodríguez no se ha molestado en condenar los ataques a la COPE. ¿Para qué? Él se hace la foto, sonríe todo lo que pueda, nos habla con un tono enternecedor que hay talante, tolerancia y libertad de expresión (la hay, pero ya sabemos para quiénes, claro) y después aparece Rubalcaba diciendo que se está dialogando. ¿Habrá hoy día una palabra más tergiversada que "diálogo"?
Luego, por ejemplo, aparece en la entrevista realizada en Antena 3 mintiendo, quiero decir, asegurando que la ciudadanía respalda sus propuestas. Será que los tres millones de personas que firmaron a favor de la asignatura de religión, el millón y medio de ciudadanos que firmaron la ILP, el millón y medio de la manifestación por la familia, el millón de la manifestación de la AVT y los casi dos millones de la última salida a la calle no somos parte de la ciudadanía...
No queremos más talante. No queremos oír que salimos de Irak (nombrada en la entrevista por el Presidente): eso ya está hecho. Los ciudadanos queremos un gobierno sólido que no se acobarde frente a los terroristas y separatistas y que no se venda por continuar en el poder. Un gobierno que deje de mirar al pasado y deje de preocuparse si, irónicamente, le está haciendo de manera efectiva oposición a "la oposición". La guerra de Irak no puede seguir siendo un eco en la gestión de un gobierno que es de mucha foto y poco contenido real. ¿Acaso es pedir mucho?
Los ciudadanos están hartos. No son palabras dichas a vuelapluma. Es la verdad y, a este paso, no tardará mucho en comprobarse.
Por cuatro gatos mal contados no voy a coger un berrinche. Sin embargo, sí es preocupante todo este movimiento de esta pandilla de sectarios que hay en Cataluña y que pretenden que los ciudadanos catalanes, que son muchísimos, dejen de poder escuchar la COPE y de tal manera sólo puedan escuchar lo que a ellos les interesa o nada. A eso se le llama manipulación, sectarismo y un sinfín de calificativos nada agradables. Las dictaduras comienzan anulando la opinión de la parte discrepante. No es que en España se vaya a llegar a una situación de este tipo (o eso quiero pensar) pero desde luego la actitud de estas gentes si es dictatorial en ese sentido.
Pero esto no es todo. Noooo. A estos señores no se les ocurrió otra cosa que ir hace unos días al Vaticano a quejarse de los contenidos católicos de la COPE. De traca. Esto ya no es cuestión de tener opiniones distintas a las de la COPE, opiniones incluso que destilen odio: esto es cuestión de usar la cabeza para algo más que peinarse todas las mañanas.
Naturalmente, el señor Rodríguez no se ha molestado en condenar los ataques a la COPE. ¿Para qué? Él se hace la foto, sonríe todo lo que pueda, nos habla con un tono enternecedor que hay talante, tolerancia y libertad de expresión (la hay, pero ya sabemos para quiénes, claro) y después aparece Rubalcaba diciendo que se está dialogando. ¿Habrá hoy día una palabra más tergiversada que "diálogo"?
Luego, por ejemplo, aparece en la entrevista realizada en Antena 3 mintiendo, quiero decir, asegurando que la ciudadanía respalda sus propuestas. Será que los tres millones de personas que firmaron a favor de la asignatura de religión, el millón y medio de ciudadanos que firmaron la ILP, el millón y medio de la manifestación por la familia, el millón de la manifestación de la AVT y los casi dos millones de la última salida a la calle no somos parte de la ciudadanía...
No queremos más talante. No queremos oír que salimos de Irak (nombrada en la entrevista por el Presidente): eso ya está hecho. Los ciudadanos queremos un gobierno sólido que no se acobarde frente a los terroristas y separatistas y que no se venda por continuar en el poder. Un gobierno que deje de mirar al pasado y deje de preocuparse si, irónicamente, le está haciendo de manera efectiva oposición a "la oposición". La guerra de Irak no puede seguir siendo un eco en la gestión de un gobierno que es de mucha foto y poco contenido real. ¿Acaso es pedir mucho?
Los ciudadanos están hartos. No son palabras dichas a vuelapluma. Es la verdad y, a este paso, no tardará mucho en comprobarse.



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