Feliz 2006
Deseo a todos los lectores un feliz 2006. Es cierto, son las palabras de siempre, de toda la vida, pero no por ello carentes de significado.
Mucho es lo que ha acontecido en este año. Aunque el tsunami que devastó el sudeste asiático se produjo finalizando 2004, el 26 de diciembre, 2005 fue el año en el que el mundo se unió para ayudar a los países afectados, aunque por desgracia dicha ayuda no sea suficiente e incluso cayese en saco roto, como los 50 millones de euros de Rodríguez, de los cuales no ha llegado ni uno sólo, según anuncia Intermón Oxfam. Sin embargo, sí que hay voluntarios generosos que actualmente continúan luchando por ayudar a seguir adelante a las personas afectadas. Naturalmente, la Iglesia católica se encuentra entre los solidarios, aunque los medios de comunicación no lo anuncien a bombo y platillo.
Presencia de la Iglesia que tampoco fue aireada con el desastre del Katrina. Sin embargo, allí estuvo al pie del cañón con los demás voluntarios para ayudar a Estados Unidos tras el huracán. 2005 fue el año en que el país más poderoso del mundo tuvo que pedir ayuda a Europa.
Ha sido este año de numerosos acontecimientos. Algunos los recuerdo, otros ahora mismo no. Pero, personalmente, me quedo con la partida de Juan Pablo II a la casa del Padre. Para mí, y no me equivoco al decir que también para millones de personas, fue un hecho impactante. Otras generaciones habían conocido a Juan Pablo I, a Juan XXIII, pero para muchos, sobre todo para los jóvenes, éste era el Papa de siempre, el que habíamos conocido. Sí, la historia ha tenido muchos Papas, pero Juan Pablo II era el nuestro. Con el que estuvimos en París, Tor Vergata (Roma), Toronto, Cuatro Vientos y Colón (Madrid)... Yo estuve en Tor Vergata (2 millones de jóvenes, un mar de luces por la noche...), Cuatro Vientos y Colón (estas dos últimas veces pude verle a 5 metros) y fue emocionante. Realmente Juan Pabl
o II era el Grande. Mucho podría decir, pero nunca lo suficiente para demostrar mi cariño al Papa viajero.
La Iglesia, sin embargo, sigue adelante pese a las embestidas. Como siempre, como hace 2000 años. El cardenal Joseph Ratzinger fue elegido Papa y tomó el nombre de Benedicto XVI. Algunos se quejaron, tachándole de conservador y pensaron que podría haber salido otro cardenal más "progre". No se dan cuenta, los pobres, que la doctrina de la Iglesia es una y que si no hubiese salido Ratzinger y fuese otro el Sumo Pontífice, la Iglesia seguiría exactamente igual. Pero no quieren entender... Es una gran satisfacción que nuestro Papa sea Benedicto XVI, que reunió en Colonia en torno al Señor a casi 2 millones de jóvenes.
Mucho es lo que ha acontecido en este año. Aunque el tsunami que devastó el sudeste asiático se produjo finalizando 2004, el 26 de diciembre, 2005 fue el año en el que el mundo se unió para ayudar a los países afectados, aunque por desgracia dicha ayuda no sea suficiente e incluso cayese en saco roto, como los 50 millones de euros de Rodríguez, de los cuales no ha llegado ni uno sólo, según anuncia Intermón Oxfam. Sin embargo, sí que hay voluntarios generosos que actualmente continúan luchando por ayudar a seguir adelante a las personas afectadas. Naturalmente, la Iglesia católica se encuentra entre los solidarios, aunque los medios de comunicación no lo anuncien a bombo y platillo.
Presencia de la Iglesia que tampoco fue aireada con el desastre del Katrina. Sin embargo, allí estuvo al pie del cañón con los demás voluntarios para ayudar a Estados Unidos tras el huracán. 2005 fue el año en que el país más poderoso del mundo tuvo que pedir ayuda a Europa.
Ha sido este año de numerosos acontecimientos. Algunos los recuerdo, otros ahora mismo no. Pero, personalmente, me quedo con la partida de Juan Pablo II a la casa del Padre. Para mí, y no me equivoco al decir que también para millones de personas, fue un hecho impactante. Otras generaciones habían conocido a Juan Pablo I, a Juan XXIII, pero para muchos, sobre todo para los jóvenes, éste era el Papa de siempre, el que habíamos conocido. Sí, la historia ha tenido muchos Papas, pero Juan Pablo II era el nuestro. Con el que estuvimos en París, Tor Vergata (Roma), Toronto, Cuatro Vientos y Colón (Madrid)... Yo estuve en Tor Vergata (2 millones de jóvenes, un mar de luces por la noche...), Cuatro Vientos y Colón (estas dos últimas veces pude verle a 5 metros) y fue emocionante. Realmente Juan Pabl
o II era el Grande. Mucho podría decir, pero nunca lo suficiente para demostrar mi cariño al Papa viajero.La Iglesia, sin embargo, sigue adelante pese a las embestidas. Como siempre, como hace 2000 años. El cardenal Joseph Ratzinger fue elegido Papa y tomó el nombre de Benedicto XVI. Algunos se quejaron, tachándole de conservador y pensaron que podría haber salido otro cardenal más "progre". No se dan cuenta, los pobres, que la doctrina de la Iglesia es una y que si no hubiese salido Ratzinger y fuese otro el Sumo Pontífice, la Iglesia seguiría exactamente igual. Pero no quieren entender... Es una gran satisfacción que nuestro Papa sea Benedicto XVI, que reunió en Colonia en torno al Señor a casi 2 millones de jóvenes.




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